Preparación, Técnica, Seguridad
Cómo Prepararte para la Alta Montaña
Introducción
Subir el Pico de Orizaba o el Iztaccíhuatl no se improvisa. Estos son los puntos que más pesan al preparar un ascenso a alta montaña.
Antes de empezar
Subir a cumbres como el Pico de Orizaba, el Iztaccíhuatl o el Nevado de Colima suele parecer un misterio para quien apenas está buscando ese reto. No lo es tanto: la mayor parte del trabajo pasa meses antes del día del ascenso.
Aquí te dejamos los puntos que más pesan. Son consejos generales, moldeables a cada montaña y a cada persona.
Conoce el recorrido antes de ir
Para casi cualquier ascenso existe información específica de la vereda que vas a tomar. Vale mucho la pena conocer lo más posible el ambiente al que te vas a enfrentar: pregunta a quien ya haya ido y busca reportes en línea.
Para la vereda te recomendamos Wikiloc, donde encuentras trazos, comentarios y advertencias de otros senderistas. Para el clima, sitios como Mountain Forecast dan pronósticos por altitud, que es lo que realmente importa en montaña alta.
Entrenamiento: la base aeróbica es lo primero
Los primeros síntomas del mal de montaña suelen empezar con el cansancio. Tener una buena base aeróbica es tu mejor aliada cuando te acercas a la altura.
Hacer actividad muy relajada —trotes en los que puedas mantener una conversación— aumenta tu capacidad de manejar oxígeno y facilita el proceso fisiológico de adaptación. Los ejercicios de fuerza general ayudan, en particular las variaciones de sentadilla, desplante y peso muerto.
Y lo más útil: experimenta condiciones parecidas. Subir montañas altas antes del objetivo te enseña cómo se comporta tu cuerpo ahí arriba.
El entrenamiento mental cuenta igual
Recomendamos hacer parte de esos entrenamientos en soledad. Puedes ir acompañado, pero pidiendo que no hablen o caminando separados unos metros.
¿Por qué? Porque en la montaña vas a tener que lidiar con esa versión de ti que te dirá que no subas, que no puedes, que mejor te regreses. Y vas a ser tú mismo quien tenga que ganar esa discusión, varias veces, sin nadie que la pelee por ti.
Aclimatación: importa dónde duermes
Según la UIAA, la aclimatación ideal se da durmiendo en altitudes que suban no más de 500 metros por noche. Así el cuerpo tiene tiempo de adaptarse y generar más glóbulos rojos ante la falta de saturación de oxígeno.
Por eso, si vas a subir el Citlaltépetl, el Iztaccíhuatl o cualquier montaña alta, uno de los mejores consejos es llegar al lugar de 3 a 7 días antes, para que la adaptación ocurra con calma y no de golpe durante el ascenso.
Un punto que se malentiende seguido: el lugar donde duermes pesa más que el punto más alto al que llegaste. La adaptación es cuestión de tiempo de exposición, así que lo que ganas por visitar una cumbre un rato —o por ir a un gimnasio de hipoxia— es muy poco comparado con dormir en altura.
Alimentación antes y durante
Antes del ascenso: algunos estudios apuntan a que consumir alimentos ricos en hierro ayuda a la aclimatación. Aun así, esa correlación pesa menos que mantener una dieta balanceada y una hidratación constante.
Durante el ascenso: es vital saber qué vas a comer. No basta con que sea rico en nutrientes; tienes que conocer el efecto que tiene en tu sistema digestivo. Los problemas gastrointestinales son una de las causas más comunes de no llegar a la cumbre.
Por eso, en cada entrenamiento lleva la comida y las bebidas que planeas usar el día del ascenso, y pon atención a cómo reacciona tu cuerpo. Aprovecha también para identificar esos alimentos que te levantan el ánimo, aunque no sean los más saludables.
Conoce tus límites
La primera vez que visitas una montaña alta pueden aparecer complicaciones. Ve con precaución y atento a cómo reacciona tu cuerpo, porque no conoce ese ambiente.
Conocer tus límites es lo que te permite bajar en buen estado. Vale la pena entender que el cuerpo es una herramienta y que en cualquier momento algo puede salir mal, dejándote con una sola opción sensata: regresar, entrenar y volver a intentarlo.
La montaña es un ambiente hostil y no le importa quién seas. Te va a poner sus peores condiciones y toca a ti llegar con las habilidades para lidiar con mal de altura, vientos extremos, deshidratación, hipotermia y cambios repentinos de temperatura. El ascenso es el examen final de una preparación que empezó mucho antes, y es un examen donde reprobar sale muy caro.
