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Preparación, Seguridad, Técnica

Hidratación en el Senderismo: Antes, Durante y Después

La Cumbre CotidianaEquipo Educación

Introducción

Cuando te da sed ya vas tarde. Cómo prepararte desde días antes, cuánto tomar en la ruta y qué señales no debes ignorar bajo el sol de Monterrey.

Empieza días antes, no el mismo día

Las montañas que rodean Monterrey ofrecen rutas increíbles, pero la altitud, el calor y el terreno cobran factura. Y de todos los preparativos, el que más se subestima es la hidratación.

La prehidratación —tomar líquidos suficientes antes de la actividad— es lo que sostiene tu rendimiento y reduce el riesgo de golpe de calor. Empieza a subir tu consumo de agua algunos días antes de la caminata, no la mañana de la ruta.

No olvides la noche anterior: aunque duermas, sigues perdiendo líquido por la respiración y la transpiración. Un vaso de agua antes de acostarte ayuda.

Cómo saber si estás deshidratado

Hay que escuchar al cuerpo. Esperar a tener sed ya es tarde: para cuando la sientes, la deshidratación ya empezó.

Estas son las señales a las que hay que estar atento:

  • Fatiga, mareo o aturdimiento
  • Boca y labios secos
  • Frecuencia cardíaca acelerada
  • Orina de color amarillo oscuro
  • Calambres musculares
  • Dolor de cabeza o confusión

Una pérdida de apenas el 2% del peso corporal por deshidratación ya afecta el rendimiento físico y mental — algo especialmente peligroso en montaña, donde necesitas la cabeza despejada. Si aparecen estos síntomas, detente, hidrátate y pide ayuda si no mejoran.

Cómo saber si estás deshidratado

Durante la ruta: no esperes a tener sed

Toma uno o dos vasos de agua antes de arrancar, para empezar con ventaja. Ya en el camino, la referencia general es de medio a un litro por cada hora de recorrido, ajustando según el calor y la exigencia del terreno.

En climas cálidos el cuerpo puede perder hasta un litro de líquido por hora a través del sudor durante actividad intensa. Por eso conviene alternar entre agua y bebidas con electrolitos.

Ojo con esto: en rutas como La Huasteca o el Cerro de la Silla no hay agua en el camino. Calcula de más — cargar un litro extra pesa menos que quedarte corto a media subida.

Electrolitos y snacks

Al sudar no sólo pierdes agua: también pierdes electrolitos. Reponerlos es parte del trabajo.

Lleva comida que combine sodio y potasio —plátanos, nueces, barritas, gomitas saladas—. También puedes agregar tabletas de electrolitos a tu agua o llevar alguna bebida deportiva: la mezcla de carbohidratos y electrolitos ayuda a retener líquidos y a mantener el nivel de energía.

Las frutas frescas con mucha agua, como sandía, naranja y uvas, aportan hidratación y electrolitos naturales al mismo tiempo.

Evita el alcohol y la cafeína

El alcohol y la cafeína tienen efecto diurético: aumentan la pérdida de líquidos y te dejan en desventaja antes de arrancar.

Modera su consumo la noche anterior a la caminata y también durante el recorrido. Si vas a tomar algo, que sea agua, un jugo natural o una infusión.

Al terminar no se acaba

Cuando bajas de la cumbre sigue siendo importante hidratarte. Beber después del esfuerzo repone los líquidos perdidos y ayuda a la recuperación muscular.

Toma más de lo que crees necesario, porque la sed subestima cuánto líquido te falta realmente. Opta por agua con electrolitos o alguna bebida deportiva para restablecer el equilibrio de minerales.

La exposición solar no tiene por qué detenerte. Con una buena preparación, cada ruta puede ser segura y disfrutable de principio a fin.

Referencias

  1. REI Co-op — Fundamentos de hidratación
  2. Adventure Medical Kits — 5 consejos para prevenir la deshidratación
  3. North Country Trail — 7 consejos para mantenerte hidratado
  4. MedlinePlus — Deshidratación