Preparación, Rutas
Cómo acampar en Monterrey: guía completa de lugares, permisos y equipo
Introducción
Acampar en Nuevo León no funciona como en un parque nacional: casi ningún terreno es público y casi siempre hay que pedir permiso. En esta guía te contamos dónde acampar cerca de Monterrey, cómo tratar con los ejidatarios, cuándo ir, cuánta agua cargar y qué equipo llevar.
Introducción: acampar en Nuevo León
Acampar en Nuevo León es de las mejores formas de conocer la Sierra Madre Oriental. Amanecer arriba, con el bosque de pino despertando y la ciudad escondida detrás de un filo, es una experiencia completamente distinta a subir y bajar el mismo día. Y lo mejor es que se puede hacer a menos de una hora de Monterrey.
Pero acampar aquí no funciona como en los parques nacionales de Estados Unidos, donde reservas un sitio numerado y listo. En México casi ningún terreno de montaña es público, el clima cambia de forma brutal entre el día y la noche, y las fuentes de agua que ves en el mapa muchas veces están secas. Nada de eso es un problema si vas informado; todo lo es si improvisas.
En esta guía te contamos cómo pedir permiso y por qué importa, cuándo conviene ir, qué llevar, cuánta agua calcular y dónde acampar —desde lugares de pago a los que llegas en carro hasta rincones agrestes del Parque Nacional Cumbres de Monterrey—. Todo con el mismo enfoque de siempre: seguro, responsable y respetuoso con quienes viven en esas montañas.
Antes de ir: permisos, ejidatarios y propiedad privada
Este es el punto más importante de toda la guía, y el que casi nadie explica. En Nuevo León —y en México en general— casi ningún terreno de montaña es público. Cuando acampas en la sierra, lo más probable es que estés en propiedad privada o en tierras ejidales, aunque no veas ninguna barda ni ningún letrero.
Eso significa que casi siempre hay que pedir permiso. Cuando te encuentres a un ejidatario, sé amable siempre: esas tierras son suyas. Y si te piden una cuota, aunque sea simbólica, págala sin regatear. No es solo por educación: pagar te deja en buenos términos con el dueño y te da la certeza de que tienes permiso para estar ahí. Es la diferencia entre dormir tranquilo y que te despierten a medianoche.
En La Cumbre Cotidiana vamos un paso más allá. En lugar de cargar con todo el desayuno y la comida, nos gusta llegar, platicar con la gente del ejido y preguntarles si nos pueden preparar un platillo, pagándoles. Sale ganando todo el mundo: ellos reciben un ingreso, tú cargas menos peso, comes muchísimo mejor, y sobre todo la comunidad empieza a ver a los senderistas como algo bueno que pasa en sus terrenos y no como un estorbo.
Vale la pena tenerlo presente: los ejidatarios suelen encargarse de reconstruir los caminos por los que tú subes, sin recibir apoyo de nadie. Apoyarlos no es caridad, es mantener abierto el acceso a la montaña.
La mejor temporada para acampar en Monterrey
La temporada buena va de septiembre a marzo o abril. En esos meses el calor no te obliga a cargar litros de más, las noches son frescas sin ser imposibles, y el bosque está en su mejor momento.
No recomendamos acampar en verano si implica una caminata larga. Una ruta de cinco, diez o más horas en verano se vuelve muy difícil solo por la cantidad de agua que tienes que cargar. Si de todos modos quieres salir en esos meses, que sea en un lugar al que llegues en carro y con una caminata corta.
Lo que más sorprende a quien apenas empieza es el contraste de temperatura. Puede estar a 40 °C de día y bajar a 10 °C de noche. Y si cae lluvia o granizo, la temperatura puede desplomarse a 5 °C en media hora. En invierno la montaña puede estar helada aunque en la ciudad no se sienta nada: arriba puede estar nevando. Prepara tu ropa y tu sleeping para el peor escenario de la noche, no para el clima que sentiste al salir de tu casa.
Un detalle que cambia toda la planeación: en esta región llueve poco, así que los ríos y arroyos donde pensabas recargar agua pueden estar secos. Nunca salgas contando con una fuente de agua que no hayas confirmado.
Equipo esencial para acampar
El refugio. Tienes tres opciones, y en esta región vale la pena considerar las tres porque hay muchísimos árboles:
- Carpa o casa de campaña: la opción segura y la que funciona en cualquier terreno.
- Hamaca: funciona muy bien en Monterrey y alrededores justamente por la abundancia de árboles. Ligera y cómoda, pero necesitas aislarte del frío por debajo.
- Bivvy o bivac: lo más ligero y lo más expuesto. Para quien ya sabe lo que hace.
Para dormir. Un colchón o tapete de camping hace una diferencia enorme, sobre todo si batallas con dolores de espalda. Súmale un aislante del suelo: aunque no siempre hace frío, hay noches y zonas que se ponen muy frías y el piso te roba el calor. Y elige un sleeping adecuado a la temperatura real de la noche, acordándote del contraste del que hablábamos arriba.
Luz y energía. Lleva dos lámparas frontales, no una: si a la primera se le acaba la pila en plena noche, la segunda deja de ser un lujo. Trae el celular siempre cargado —te sirve de brújula, de lámpara, para buscar cosas y para llevar la ruta si hay señal— y una batería externa. Si pasas por un ejido, muchas veces te dejan cargarlo.
Protección. El protector solar es de lo más importante que vas a meter a la mochila, aunque vayas a estar entre árboles. Añade un filtro de agua —esencial, lo vemos en la siguiente sección— y ropa por capas para poder ajustarte al contraste de temperatura.
Agua y comida: cuánto cargar
Agua. Carga siempre un filtro de agua y calcula el consumo según la duración de la caminata. Nuestra regla es sencilla:
- Clima normal: alrededor de 1 litro por cada 2 horas de camino. Una caminata de 10 horas son unos 5 litros.
- Mucho calor: 1 litro por hora.
Y otra vez, porque es la falla más común de la región: los ríos pueden estar secos. Si tu plan depende de recargar en un arroyo, ten un plan B.
Comida. Carga suficiente, pero no cargues de más sin averiguar antes. En casi todos los ejidos hay una tienda donde puedes comprar comida, y muchas veces puedes ofrecerle dinero a la gente del lugar para que te llene el bote de agua o te prepare un platillo. Es más barato de lo que crees, pesa cero en tu mochila y el dinero se queda en la comunidad.
Lugares de pago: la opción más segura en cuanto a permisos
Si es tu primera vez o simplemente no quieres lidiar con el tema del permiso, empieza por aquí. En estos lugares pagas, sabes exactamente que puedes estar ahí, y varios tienen baño.
- Centro IDEAS-AESPAC, Higueras: está en La Laguna, en los bajos de la Sierra de Picachos, el Área Natural Protegida estatal más grande de Nuevo León, a unos 50 minutos del área metropolitana. Es lugar de pago; el costo no lo tienen publicado, así que conviene preguntarlo directo por su WhatsApp o sus redes antes de ir.
- La Estanzuela: se puede acampar por $300 pesos y ahí mismo te explican cómo funciona. No hay que caminar mucho, así que es de las opciones más accesibles cerca de la ciudad.
- Adjuntas, en Santiago: se llega en camioneta o en carro, aunque prepárate para que le peguen algunas piedras. Bajando el río hay terrenos donde pagas entre $50 y $100 pesos y te dejan acampar en lugares designados. Los que cobran suelen tener baño y a veces hasta regadera; los que no cobran, normalmente no. Es car camping en toda regla: fácil de llegar y buena entrada para principiantes.
Cerro de la Silla: acampar a minutos de la ciudad
En la parte de abajo del Cerro de la Silla, por la zona del teleférico, hay pequeños espacios donde se puede acampar. Es de lo más cerca que vas a encontrar: subes por una ruta buena, la bajada es fácil y estás a minutos de tu casa.
El problema es justamente ese: suele haber muchísima gente. Se llena rápido y, cuando se llena, se acumula basura. Si vas, no solo te lleves la tuya: recoge toda la que encuentres. Es el lugar donde nuestro comportamiento como comunidad se nota más.
Y una aclaración importante para quien lo esté considerando: en Chipinque actualmente no se puede acampar.
Más información sobre la ruta: Teleférico (lacumbrecotidiana.org)
Cerro de las Mitras: las minas y el Puerto del Aire
En el Cerro de las Mitras hay gente que acampa en algunos puntos de la ruta y, sobre todo, en las minas. Es un lugar con historia: la mina se llamaba La Voladora, operó casi veinte años y llegó a albergar a 250 mineros, hasta que en 1919 la cerraron por la cantidad de accidentes. Hoy quedan kilómetros de caminos escondidos por todo el cerro.
Dos cosas antes de que te emociones. La primera: en las minas solo caben unas cuantas carpas, así que se llena fácil. En puentes y fines de semana largos es muy probable que ya no haya lugar; entre semana no deberías tener problema. La segunda, y más seria: ahí hay pozos. Moverse de noche en esa zona sin lámpara es peligroso de verdad, así que la frontal deja de ser opcional y conviene revisar bien dónde pones la carpa antes de que oscurezca.
Si prefieres dormir arriba, mucha gente considera el Puerto la V —conocido también como Puerto del Aire, y el nombre no es casualidad—. Se puede acampar, pero ahí pega mucho viento por ser justamente un puerto: la carpa se mueve toda la noche y hace ruido. Si vas, ancla bien y no esperes dormir de corrido.
Más información sobre las rutas: Minas (lacumbrecotidiana.org) · Puerto la V (lacumbrecotidiana.org)
Río Ramos: gratis, amplio y con una advertencia seria
Río Ramos es de los pocos lugares de esta guía donde se puede acampar gratis. Puedes dejar el carro cerca, hay muchísimo espacio y rara vez se llena: si te alejas un poco del acceso, siempre encuentras lugar.
Ahora la advertencia, y va en serio: no vayas en temporada de lluvias. Si llueve fuerte de noche, el agua puede meterse a la carpa y, en el peor de los casos, arrastrarte. Esto aplica a cualquier lugar junto a un río, pero aquí en particular hay que tenerlo muy presente porque lo cómodo del lugar invita a poner la carpa demasiado cerca del agua.
Más información sobre la ruta: Río Ramos (lacumbrecotidiana.org)
La Trinidad, Cascada de la Cebolla y La Camotera
Subiendo hacia Potrero Redondo y La Trinidad hay varias opciones, pero también la peor idea de toda la guía. Empecemos por ahí: no acampes a la orilla del camino. De noche pasan camionetas y ya ha habido accidentes justamente porque no alcanzan a ver la carpa. Métete al monte lo suficiente para estar fuera del paso.
En la Cascada de la Cebolla hay gente que acampa, pero es terreno privado: hay que preguntarle a un ejidatario si te da permiso. Lo mismo aplica en toda la zona de La Trinidad, donde puedes pedirle permiso a los propietarios para quedarte en su terreno.
Laguna de Sánchez es un poblado, así que ahí predominan las cabañas más que el camping. Pero si sigues un poco más adelante llegas a La Camotera: puedes preguntar por lugares para acampar y normalmente hay un señor que cobra alrededor de $100 pesos y te deja quedarte en su terreno. Vale cada peso: te asegura estar en un lugar con permiso.
Más información sobre la ruta: Cascada de la Cebolla (lacumbrecotidiana.org)
Ciénega de González y El Salto
En la zona de La Ciénega de González, por el área de El Salto, también se puede acampar, y es gratis. Es un buen punto de partida porque de ahí mismo salen varias rutas para el día siguiente, desde una caminata de cañón sencilla hasta ascensos de más de mil metros.
Una advertencia que aplica aunque no vayas a acampar: la Cascada El Salto es extremadamente peligrosa. Los remolinos de la poza cobraron vidas en 2024 y hoy es el recorrido más peligroso de Nuevo León. Ve, mírala y regresa, pero por ningún motivo te metas al agua.
Te puede servir: Senderos cerca de Ciénega de González (lacumbrecotidiana.org)

Parque Nacional Cumbres de Monterrey: la zona agreste
Aquí es donde el camping en Nuevo León se pone bueno de verdad. Todo lo de esta sección es más remoto, casi nada está designado, y en prácticamente todos los casos hay que preguntar a los ejidatarios.
- La Cañada / La Guaya, en la entrada: hay lugares de camping justo al inicio. Solo hay que preguntar por el permiso.
- Cañón de las Escaleras: usualmente hay mucho espacio y se llega en carro o camioneta, aunque le van a pegar piedras. Cuidado: es un camino muy concurrido por racers y camionetas, sobre todo en la subida. De noche puede haber accidentes si estás en medio del camino, así que hazte a la orilla, pegado a la pared. Y algo que no se negocia: nunca acampes en el río. Aunque tú no veas ni una nube, si llueve arriba en la montaña puede bajar muchísima agua y arrastrarte.
- Camino a la Presa Rompepicos: hay gente acampando a los lados. Es raro, pero se hace.
- La Ratonera: siguiendo el camino hay pequeños espacios, ninguno designado. Ve con cuidado y pregunta a los ejidatarios si los hay.
- El Pajonal: nuestra recomendación de esta zona. Son antiguos sembradíos, así que es un lugar muy amplio y muy bonito. Ya pedimos permiso y el ejidatario se lo dio a los senderistas. Si te lo encuentras, apóyalo: son ellos quienes reconstruyen ese camino sin ayuda de nadie.
- Santa Cruz: más arriba hay pequeños lugares al lado del río. Aplican todas las precauciones de acampar cerca del agua.
- Llanitos: se puede acampar pidiendo permiso a los ejidatarios. Aunque llegues de noche y tengas que tocar puertas, la gente es muy amable; si pides con amabilidad suelen cobrar entre $50 y $100 pesos, y muchas veces hasta te ofrecen agua. Es un lugar precioso.
Cumbre del Potosí: la más exigente
Si ya tienes experiencia y quieres el premio mayor, la Cumbre del Potosí es el techo de esta guía. Llegar en camioneta es muy difícil por lo pronunciado de la subida, y subir caminando es pesado, pero arriba es muy bonito y la sensación de amanecer ahí no se parece a nada más en el estado.
Eso sí: cuidado con el clima severo en la cumbre. A esa altura todo lo que dijimos sobre contrastes de temperatura se multiplica, y una noche mal preparada ahí arriba deja de ser una anécdota. Lleva sleeping y ropa para bastante menos de lo que crees que va a hacer.
Más información sobre la ruta: El Potosí (lacumbrecotidiana.org)
No dejar rastro: la parte que decide si seguimos teniendo acceso
Hay una regla que en Nuevo León no admite matices: hacer fogatas es completamente ilegal en el Parque Nacional Cumbres de Monterrey. No es una recomendación ni una zona gris. Si necesitas cocinar, lleva estufa.
Lo demás es igual de importante, aunque no venga con multa:
- Recoge toda tu basura y llévatela contigo, incluidas cáscaras y colillas. En lugares concurridos como el Cerro de la Silla, recoge también la que encuentres.
- No dejes restos de comida. No es solo estética: acostumbrar a la fauna a la comida humana es lo que termina volviendo peligroso a un oso o a un coyote, y quien paga las consecuencias es el animal.
- Haz tus necesidades lejos del agua. Aléjate al menos unos 60 metros de ríos y arroyos, entierra bien y llévate el papel.
- Respeta la flora. No cortes ramas para la fogata que no vas a hacer, ni para la hamaca: usa cinchos anchos que no lastimen la corteza.
- No hagas ruido excesivo. Mucha gente sube justamente por el silencio, y la fauna también lo necesita.
- Respeta los terrenos de los ejidatarios y de las comunidades. Al final, el permiso de mañana depende de cómo te portaste hoy.
Seguridad: lo que no se negocia
Si te llevas solo una lista de esta guía, que sea esta:
- No acampes junto a caminos por donde pasan vehículos. De noche no ven la carpa y ya ha habido accidentes.
- No acampes en el lecho de un río. Puede llover arriba de la montaña sin que tú lo notes y bajar una crecida.
- Evita las zonas de río en temporada de lluvias, Río Ramos incluido.
- Lleva dos lámparas frontales, el celular cargado y una batería externa.
- Prepara ropa y sleeping para el peor escenario de la noche, no para el clima del mediodía.
- Ten cuidado con el clima severo en las cumbres altas como el Potosí.
- Avísale a alguien de confianza a dónde vas y a qué hora piensas regresar.
Y la de siempre: si el lugar o el clima se sienten por encima de tu nivel, date la vuelta. La montaña seguirá ahí para otra ocasión.
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